Xavier Vargas Beal ,23 Mayo 2005
(Edición de textos y comentarios por Eduardo Gómez de la Fuente)
¿Es el aprendizaje algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
Se nos pide desarrollar competencias en nuestros alumnos como resultado de aprendizajes que le resulten significativos y como condición se debe presentar al alumno un aprendizaje situado en la realidad el mayor número de veces.
Para comenzar, no es lo mismo las competencias que se buscan en un trabajador de la industria que aquellas que buscamos fomentar en un alumno. Las primeras los preparan para competir por un puesto de trabajo, para que su empresa sea la mejor, etc., y el segundo lo prepara para la vida, inculcando además de competencias que le permitirán salir adelante, valores y actitudes que conciban la colaboración y el trabajo en equipo como armas adicionales como persona que vive en una sociedad. Las nuestras son competencias cognitivas, mientras que las de las empresas las podríamos llamar competencias operativas.
Nosotros debemos preparar a los alumnos en una formación y ética para servir, nunca en una formación automatizada y eficiente para ganar.
Debemos tomar en cuenta el factor humano y social al desarrollar competencias. Desarrollar la dimensión colaborativa y humana. No debemos capacitar, pues esto conduce a la maquila, a capacitar para operar cierta máquina, etc., debemos capacitar para la vida, ese es nuestro objetivo.
Sobre el aprendizaje en si
Se acepta como tal cuando el alumno incorpora a su acervo personal unos nuevos contenidos. Nada más alejado de la realidad, pues como aprendizaje podríamos entender los conocimientos como una realidad construida por el propio sujeto en el proceso mismo de aprenderla. Se requiere de mayor nivel de complejidad cognitiva. De poco valen la modificación estructural y personal que le sucede al alumno considerando esa relación educativa.
Al aprender la persona está optando por una forma concreta de apropiación de la realidad, del mundo.
Sobre el aprendizaje situado
Para las teorías humanistas el ser humano aprende significativamente solo aquello que percibe como necesario para la sobrevivencia o el desarrollo de sí mismo.
En cambio para el constructivismo el aprendizaje significativo es el aprendizaje donde los contenidos nuevos, pueden ser asimilados a los viejos, dentro, siempre, de la estructura cognitiva del sujeto.
¿Qué pasa pues con el discurso del maestro? ¿Es realmente inapropiado para alcanzar aprendizajes significativos?
No debemos satanizar el discurso del maestro en el aula, no es del todo malo si lo sabemos utilizar para enganchar a los alumnos hacia algo que realmente les importe.
Sobre el aprendizaje situado.
Resulta exagerada la frase que menciona que el aprendizaje solo puede producirse en la acción.
¿Qué es situar el aprendizaje?
No todo sitio, cognoscitivamente hablando, es un lugar físico y concreto, ni la acción humana es simple actividad.
¿Situar el aprendizaje será garantía de aprendizaje significativo?
Análisis teórico y reflexiones. En busca de una definición de competencia.
En estos momentos en que los conocimientos no son sino apenas parte del proceso de aprendizaje, es mucho más complejo definir que son las competencias.
Las competencias no son solo conocimientos.
Pérrenoud afirma que una competencia es la capacidad de actuar de manera eficaz en un tipo definido de situación, capacidad que se apoya en conocimientos, pero que no se reduce a ellos.
Para él, los conocimientos son representaciones de la realidad, que hemos construido y recopilado de acuerdo a nuestra experiencia y a nuestra formación.
Las competencias solo utilizan, integran, movilizan conocimientos.
Pero las competencias no son patrones de comportamiento operativo, como lo enfocan las empresas.
Otros autores, aunque miran las competencias en términos de acción, le otorgan sin embargo a los conocimientos, los valores, las habilidades y las actitudes una importancia sustantiva como atributos intrínsecos de tales competencias.
Una competencia es una compleja estructura de atributos (conocimientos, actitudes, valores, y habilidades) necesario para el desempeño en situaciones específicas.
Gonczi hace una definición integral de lo que significa una competencia, incorporando actitudes y valores a la misma.
Una definición concertada por muchos docentes sería: “Competencia es la capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”
La competencia es una capacidad
En un trabajo centrado en las competencias, el problema es el que organiza, no el discurso.
Del capacitador no se quiere que exponga sus saberes de manera discursiva, sino en sugerir y hacer trabajar los vínculos entre los saberes y las situaciones concretas.
Pérrenoud no está de acuerdo con lo anterior, pues el método de enseñanza expositiva verbal, en estos últimos tiempos han sido bastante repudiados.
Por consiguiente, el aprendizaje se encuentra dentro de un continuo que va de la memorización a la significación, y del discurso al descubrimiento, y nunca bajo la exigencia de tener que optar en una realidad educativa dicotomizada.
Ausubel mencionó lo anterior.
Debemos entender el concepto de capacitación en forma distinta a como se entiende en una empresa.
Es el proceso mediante el cual un maestro facilita que el alumno se vuelva más capaz de enfrentar una situación problemática determinada utilizando el recurso de la acción algunas veces pero también acompañado tal recurso con elaboraciones discursivas apropiadas. Por ello, el aprendizaje verbal, basado en la recepción no tiene que ser necesariamente memorista o pasivo (cómo suele ocurrir con bastante frecuencia en la práctica educativa real).
Por tanto, el discurso puede intervenir de alguna forma a desarrollar competencias en contra de lo que afirma Pérrenoud.
La competencia moviliza saberes.
Competencias: son estructuras cognitivo-operativas complejas
Saberes: Unidades de comprensión y acción reales.
Es la realidad problemática frente a la que el sujeto se encuentra, la que dispara en la estructura cognitiva el movimiento de viejos conocimientos a fin de comprender la situación y resolverla generando así nuevos conocimientos: “El conocimiento y la comprensión –afirma Barnett- van de la mano con la competencia.
El conocimiento y la comprensión se deben construir desde el comienzo, forman parte integral de la competencia, siendo constituyentes significativos de ella”.
Para lograr el desarrollo de competencias, el estudiante tiene que estar enfrentado a situaciones problemáticas, cuyas exigencias de acción lo obligan a movilizar sus viejos conocimientos en pos de unos nuevos, reorganizando así sus propios esquemas de acción, es decir, que el aprendizaje que mejor desarrolla las competencias es un aprendizaje que se encuentra situado.
Los maestros hemos de diseñar situaciones problemáticas que induzcan a la organización de los esquemas de entendimiento de los estudiantes a entrar en lo que Ana María Prieto llama conflicto cognitivo con base en la teoría Piagetana, obligando a estos esquemas a movilizarse en pos de su reorganización, misma que sirva al propósito de comprender y resolver la nueva situación. En éste proceso los nuevos conocimientos serán construidos debido, fundamentalmente a que los viejos esquemas se verán forzados a reorganizarse generando así una nueva competencia.
Los saberes nos permiten comprender la realidad y actuar en consecuencia de una determinada manera.
El aprendizaje: construcción del sí mismo
El conocimiento –como quiera que se conciba- no existe previamente como si fuera ya de hecho una “microestructura cognitiva” o algo así, sino que sólo existe en el instante justo en que se le construye propiciando una reorganización de los esquemas desde donde volverá a reconstruirse tantas veces como sea necesario. Así, todo conocimiento es siempre una construcción cognitiva y no una microestructura pre-existente en alguna parte del cerebro.
Los conocimientos no se almacenan en la estructura cognitiva, ni esta los contiene en modo alguno.
El alumno debe hacer un aprendizaje de la realidad, siempre en forma activa, apropiarse del conocimiento en forma activa, nunca asimilar los conocimientos en forma pasiva y acrítica.
Todas las posturas pedagógicas que favorecen la apropiación activa del conocimiento serían constructivistas.
El alumno debe apropiarse del conocimiento tal como lo hace con el alimento, al cual lo ingiere, lo digiere, lo asimila y lo que no le sirve lo desecha.
El aprendizaje significativo.
Una persona aprende significativamente sólo aquellas cosas que percibe como vinculadas con la superviviencia o desarrollo de la estructura del sí mismo.
La primera tarea del maestro es crear condiciones en el aula que no amenacen la estructura del “si mismo” del alumno.
La situación educativa que promueve más eficazmente un aprendizaje significativo es aquella en que:
1) Las amenazas al “sí mismo” del estudiante se reducen a un mínimo
2) Se facilita la percepción diferenciada del campo de la experiencia
Se debe buscar la manera de enganchar al estudiante con cada tema que se le deba formular, cada contenido será una oportunidad de reflexionar el docente que le interesaría al muchazo del tema, como se le debe plantear el mismo para que logremos “jalarlo” completito hacia su desarrollo, esa es la pregunta.
Bajo un enfoque humanista, Roger afirma que “debe existir vinculación con la sobrevivencia o el desarrollo de uno mismo para que el aprendizaje resulte significativo”.
A favor del constructivismo, Ausubel afirma que el aprendizaje (…) de carácter significativo depende, en primer lugar, de relacionar material nuevo y potencialmente significativo con ideas pertinentes de la estructura cognitiva del estudiante.
El aprendizaje significativo tiene dos características:
1) Se asimila en el plano del ser
2) Se integra a conocimientos anteriores.
Todo aprendizaje tiene siempre algún grado de significación para el sujeto.
El número de teléfono que le proporciono la señorita al pretendiente es altamente significativo para él, y solo representa aprenderse 8 dígitos.
Del mismo modo, aprenderse de forma discursiva y memorística contenidos de una materia aburrida con el único objetivo de pasar el examen, esconden algo de significativo para el alumno.
Aprendizaje situado.
No debe verse como algo físico donde debe recrearse el aprendizaje para que este pueda resultar significativo.
Debemos situar el aprendizaje afectivamente en el interés del alumno, para ello, debemos ubicar tres tipos de interés
1) El interés por controlar la realidad
2) El interés por comprenderla de manera holística.
3) El interés por transformarla o emanciparse a través de la acción de unas ciertas relaciones de poder.
El saber empírico-analítico. Son acontecimientos observables.
La crítica ayuda a tener poder de emancipación.
A menos hay tres modos distintos por los que un estudiante puede decidir hacer el esfuerzo de construir conocimiento.
El conocimiento se construye buscando relaciones de causa-efecto.
En el interés por interpretar y comprender el sentido de las cosas, el conocimiento se construye buscando la estructura de las relaciones que tales cosas guardan con el todo que son y entre sí.
Situar el aprendizaje, implica favorecer el descubrimiento, por parte del estudiante, de su verdadero interés por aprender algo, pues sin este reconocimiento, tanto el estudiante como el maestro se pueden estar equivocando tanto en el fin como en el modo de aproximarse a la construcción del conocimiento como tarea educativa.
Situar el aprendizaje únicamente en los términos que el desarrollo de las competencias demanda, pareciera promover profesionales capaces del “qué hacer” y del “cómo hacerlo”, dejando preocupantemente fuera de la formación el “con quién” y el “para qué” hacer las cosas.
Tiene igual importancia además del aprender a conocer y hacer, el aprender a convivir y a ser
La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser.
Importa concebir la educación como un todo.
Situar el aprendizaje dentro de las posibilidades reales del estudiante (Zona de Desarrollo Próximo)
La Zona de Desarrollo Próximo del estudiante:
Vigotsky la definió como la distancia entre
“
y
el nivel más elevado de
Por ello, nosotros como docentes debemos crear las situaciones educativas que deberán estar organizadas en función de las posibilidades de desarrollo cognitivo de los estudiantes, que Vigotsky llamó la zona de desarrollo próximo o proximal.
A propósito de las competencias.
Es de importancia fundamental para la educación, ubicar el corazón del proceso de enseñanza-aprendizaje en la acción, pues se garantiza la construcción de conocimientos al poner en conflicto cognitivo la organización de los esquemas de entendimiento de la realidad. También es en la ACCIÓN y no solo en el pensamiento como el alumno se apropia del mismo, porque es en la acción que el conocimiento toma sentido singular y propio para cada estudiante.
Sin embargo, y aún reconociendo la acción como figura central de la práctica educativa del enfoque por competencias, no se puede dejar de lado el discurso verbal, ya que tiene su propia fuerza y valor cognitivos, y no debe ser relegado a un segundo plano como algo indeseable. El leguaje está al servicio del desarrollo de competencias. El discurso verbal es parte sustantiva de la acción.
La acción, más que movilizar conocimientos, moviliza esquemas de acción, ya que los conocimientos no pre-existen como tales sino que son preconstruidos en la acción misma.
No debemos perder de vista los afectos y pasiones involucrados en cada acción del estudiante, pues es él el que provee la energía para que tengan o no sentido los contenidos presentados.
Por ello, la selección de la acción no basta si no se considera a la par, el estado emocional de los estudiantes involucrados.
Otro aspecto a considerar es el sentido socio-ético opuesto al sentido de competitividad neoliberal. Debemos atender no solo el saber conocer y el saber hacer que resuelven el saber el qué, y el saber el cómo, pero de ninguna manera alcanzan social y éticamente el con quién y para qué, para ello se necesita el saber convivir y saber ser.
Debemos incorporar el sentido teórico-crítico a las competencias, cómo antídoto a la simple y llana reproducción de operaciones. El análisis y la reflexión deben estar inmersos en cada actividad, para que la disciplina avance sobre sí misma. La operatividad no debe ser lo único ni lo más importante en nuestra práctica docente. El profesor investigador debe retroalimentar en la clase los resultados encontrados y conjuntamente con los alumnos reorganizar y volver a emprender acciones para seguir hacia delante en el conocimiento. Esto no debemos dejárselo a las escuelas particulares por mencionar un ejemplo, debemos revisar todas nuestras posibilidades y trabajar desde ahí.
Aprendizaje con “h”
Al desarrollar competencias no solo estamos desarrollando ciertas capacidades para atender determinados objetos socio-profesionales, sino que nos estamos construyendo como personas, como estudiantes y en cierta forma, aportando al mundo.
A propósito del aprendizaje significativo.
Existe una competencia bien lograda por los estudiantes, que es el pasar un examen de una materia sin haber estudiado, y también existen profesores que alcanzan altos puntajes en el desempeño docente sin necesariamente haber trabajado duramente con los alumnos para demostrarlo.
Por ello, el aprendizaje significativo dependerá mucho del interés del estudiante, y es ahí donde debemos trabajar para atraerlo a nuestros trabajos.
A propósito del aprendizaje situado.
El estudiante debe ser quién demanda por su propio interés adaptativo la acción de educativa. La acción tampoco movilizará la organización de los esquemas si no hay en ella proximidad cognitiva suficiente a las capacidades propias del estudiante. El aprendizaje debe situarse en el interés del alumno, y en la zona de desarrollo próximo del estudiante.
No debemos dejar de pensar en el verdadero interés del estudiante. al contenido de aquellas acciones que pueden llamar la atención afectiva del estudiante y por tanto disparar su motivación pero también al fin ulterior que el estudiante quiere darle epistemológicamente hablando- al conocimiento que habrá de construir.
¿Es el aprendizaje algo tan absolutamente trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
De ninguna manera, el aprendizaje es algo muy complejo que requiere de toda nuestra atención para, con mucho cuidado, pero sobre todo con mucho amor, por nuestra humanidad, planear todo lo que éste conlleva, el entorno en el que habrá de realizarse, para que realmente cumpla con el fin por el que a nosotros se nos ha contratado, que el alumno logre crecer como persona, independientemente de lograr que obtenga competencias en la disciplina en la recibe capacitación, hacer de él un ser comprometido con él mismo, con su comunidad, y con su ambiente, reflexivo y analítico. Para lograr “aprehender” no basta con medir en base a unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera.

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